¡Cómo nos gusta etiquetar todo! Así que saltando de titulos, hace un año me convertí en bimadre de dos polluelos. Decir que la segunda maternidad es bastante más sencilla en casi todo. Vas un poco sobrada, no te agobias con los gases, sabes que las cacas de un recién nacido son un mundo aparte y pasas hasta de pesarle semanalmente en el farmacia. 




Las fotos son de la fiesta de cumpleaños del peque, subí varias a mi cuenta de Instagram @mis30horas 😉



La llegada del segundo fue para olvidar, después de un primer parto muy bueno el segundo vino peleón. Como en la primera vez, el post parto fue genial, así que creo que eso me ha facilitado bastante el lidiar con la explosión hormonal de los primeros días. 

¿Lo peor de la llegada del segundo? Reconocer la tristeza en los ojos del primer polluelo, lo siento pero para eso nadie te prepara y es devastador emocionalmente. La ves triste, no te mira, rabietas cada rato… Hasta llegar a sentirte culpable por traer al hermanito o por no dedicarle tanto tiempo… En fin culpabilidad a todas horas.




Me encantaría decir que esto se pasa… pero vamos a por el año de vida y estamos en nueva crisis existencial :). Otra de las pegas es el tiempo, es cierto que con dos el trabajo se multiplica por mil y cosas tan básicas como ducharte pasan a ser una proeza. De hecho si al ser mamá te olvidas un poco de ti misma, con el segundo añoro más mi yo pre-maternidad, mis tardes sin hacer nada, maratones de series, salir, cuidarme mucho, leer…

Eso si luego se miran, juegan o se empiezan a reír juntos… Y eso amigas si que es morir de amor. ¿Cómo es vuestra experiencia con dos pollitos? Las que ya sumáis tres simplemente deciros que sois mis heroínas.