Como en casi todo no hay reglas fijas ni plazos a cumplir, pero si ya llevas unos años con tu negocio te abras dado cuenta que el rebranding en marca personal es NECESARIO. En mi caso, ha sido una de las grandes decisiones de este año, te voy a contar cómo llegue a él, pero sobre todo te quiero insistir que un rebranding solo en colores o logo no tiene sentido si no le acompañan nuevas decisiones en todo tu universo de marca.

Qué hace una chica como yo con ROSA…

Aún recuerdo el curso de Susana Torralbo sobre Instagram (una maravilla en general) en el que decía que para ver tus colores de marca y feed, la pista siempre estaba en el armario. La conclusión tenía todo el sentido, solemos comprarnos la ropa de los colores que nos motivan, nos gustan y con los que estamos a gusto.

Allí estaba yo con un armario lleno de rojos, negros y grises comprando jerseys rosas para las sesiones. Cuando hice mi página web no solo no me dedicaba a esto a tiempo total, sino que estaba tan muerta de miedo que no sabía ni por donde empezar, cómo para pensar en imagen de marca.

Mi máxima era buscar algo que estuviera de moda, que fuera amable y que encajará en lo que yo entendía que quedaba bien… Así que alguien con pasión por rojo y los colores muy fuertes, acabo con una paleta de rosas y mostazas.

Este año en plenas navidades surgió la posibilidad de escribir un libro con Culbuks (en otoño verá la luz) y con él el ansiado branding. Pensé que tener un libro en papel es uno de mis sueños y que pasaba de fijar una imagen en tonos suaves, beiges y rositas… ¡Quería Rock and Roll!

Con este post no quiero decir que lo anterior estuviera mal y esto bien, quiero decir que emprender es un máster de autoconocimiento y que una marca evoluciona, con suerte te atreves a mostrarte mejor y a definir cada paso del camino con mayor seguridad.

¿Qué significa un rebranding? ¡Toca poner orden!

Como comentaba al inicio del post, un rebranding es mucho más de buscar nuevos colores, un logo o darle un lavado de cara a tu web… La parte más complicada es sentarte analizar tus servicios, ver lo que no funciona, lo que hay quitar y cuál será el rumbo de tu negocio para los próximos años.

Aquí sí que entran los miedos, la parálisis y los… a ver si me estoy pasando… Desde mi punto de vista un rebranding tiene que ir con un cambio importante…

En mi caso, la web sigue en construcción, pero como soy un poco ansias voy diciendo que algunos servicios van a caer al olvido. Este tipo de decisiones nos suele matar, porque pensamos que vamos a perder mucho, pero creo que es necesario para ir evolucionando.

Al igual que con los colores, al comienzo es normal que queramos gustar a todos y tener una cartera de servicios diversificada… Si estás en el ese punto no pasa nada, al principio queremos clientes y validación, pero si ya llevas unos años deberías empezar a meter la tijera e intentar ser reconocible en un área mucho más pequeña.

¿Estás de acuerdo conmigo? ¿Cuéntame cómo has ido evolucionando en tu negocio?

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