Los arquetipos de marca, realmente, responden a doce patrones de personalidad estudiados por Carl Gustav Jung, psicoanalista suizo que, en el siglo XX, postuló que el ser humano se divide en 12 tipos de personalidad. A través de ellos, no solo define cómo actúa en el mundo, sino sus valores, objetivos y miedos. Gracias a ellos, es fácil construir un relato de marca sólido.
Esta teoría, que, a priori, fundamenta el psicoanálisis, en seguida tuvo mucha aceptación en el mundo de la publicidad y, más tarde, en la marca personal.
Más allá de plantear qué arquetipo de marca eres, vamos a ver cómo podemos utilizarlos a nuestro favor, para conseguir un storytelling y una propuesta de valor conectada con nuestros clientes.
¿Cómo utilizar los arquetipos en mi comunicación?
Abajo te voy a dejar los doce arquetipos, pero me interesa que veas el potencial que tienen para tu marca. En concreto, yo apostaría por tres usos:
Identificar qué tipo de personalidad es la tuya y trasladarla a tu mensaje, aprovechando algunos patrones de pensamiento. Utiliza verbos, lenguaje y expresiones que casen con tu arquetipo.
Definir qué objetivo final persigues. Más allá de comprar el producto, maneja impulsos más primarios, como reconocimiento social, sexo, dinero o libertad. Cada arquetipo prima uno de estos objetivos y puedes estudiar cómo ligar tu marca a este fin último.
Determinar el camino a recorrer con tu marca. Antes de definir los doce arquetipos, me parece muy interesante citar a Laura Ribas. En un capítulo de su podcast invita no tanto a buscar qué arquetipo eres, sino a cuál te gustaría aspirar.
Los doce arquetipos
A poco que pongas arquetipos de marca en Google, te van a salir mil artículos, ejemplos y hasta test para definir el tuyo. Hay tanta bibliografía que no voy a profundizar, pero sí los dejo numerados con un pequeño ejemplo:
El inocente: marcas naif, dulces y con un lenguaje cándido. Aquí pondría a cuentas como Alma´s Cupcakes.
El hombre corriente: marcas como IKEA han sabido explotar lo cotidiano para crear empatía. Hablan a su cliente de tú a tú.
El explorador: marcas con la libertad como objetivo, probar cosas nuevas, innovar, salir de la rutina. Aquí podemos meter Diesel.
El sabio: marcas divulgativas, donde el aprendizaje es la base. Creo que todos, como expertos en nuestro nicho, debemos aspirar a ello.
El héroe: marcas que se sienten con cierta superioridad o se postulan como ejemplo a seguir. Su historia de marca suele estar marcada por la superación. A nivel mundial, el ejemplo claro es Nike.
El rebelde: marcas que juegan a estar al margen de la ley y romper con todo lo establecido. Su base es alejarte de vivir una vida mediocre, aquí podríamos encajar a marcas como Charuca.
El mago: no es sacar conejos de la chistera, sino ayudar a tu cliente a que vea que es fácil transformarse y potenciarse. Apple suele ser la que siempre se pone de ejemplo, el lenguaje debe ser creativo e imaginativo.
El amante: las marcas que se asocian con el reconocimiento social, sentirse mejor y gustar. Aquí siempre entran todas las de cosmética y bienestar.
El bufón: divertirse por encima de todo. Son marcas que están pensadas para hacernos sentir bien y relajadas. Coca cola y su felicidad es la que siempre viene a la mente.
El cuidador: todas las cuentas o marcas de autocuidado y desarrollo personal. Aquí buscamos sentirnos bien y que nos mimen. La pertenencia al grupo marca este tipo de cuentas.
El creador o alquimista: aquellas marcas que usan su conocimiento para transformar a sus clientes. Aquí el claim es la superación constante.
El gobernante: marcas que juegan con el imaginario de estar en un club exclusivo. Suelen utilizar este arquetipo marcas de lujo. Lo básico es detectar la necesidad de tu cliente de pertenecer a cierto status social.


