La pregunta es eterna. ¿Qué es un contenido de valor? ¿Cómo sé si mi contenido tiene valor real? ¿Qué diferencia a un contenido de valor de otro que no? Realmente, cuando hablamos de términos tan abiertos y subjetivos como el valor, es muy complicado acertar o saber a con exactitud marcar líneas o guías.

Más allá de parámetros objetivos como el número de palabras (debe tener más de 300 para que Google lo tenga en cuenta cuando entre a tu página web) o criterios SEO (elige herramientas como YOAST que aunque no es la mejor solución si puede guiarte de forma sencilla), hay que fijar otros puntos que te ayuden a marcar la diferencia dentro de tu nicho, ¿quieres conocer todas las claves? Sigue leyendo.

Contenido de valor es aquel que ayuda

Sin lugar a dudas, para mí es la mejor definición. El contenido de valor que debes aportar con tu marca, puede ser en formato escrito, audio o vídeo, pero debe ayudar a tu cliente. Aquí es donde para mí en muchos libros se falla, el contenido de valor puede ser todo, pero para que aporte hay que hacer un trabajo previo de análisis de tu buyer persona (cliente ideal).

¿Ejemplo? Yo ahora mismo podría escribir el mejor artículo sobre la siembra de tomates de toda la red, hacer vídeos del paso a paso, tipologías de tomate y sistemas de riego más conocidos. Todo ello con un SEO perfecto y una imagen muy cuidada, ¿tendría valor este esfuerzo? ¡NO!

Por ello, insisto, el contenido de valor no habla tanto de la forma o de lo que cuentas, que también es importante, si no de cómo ayuda a tu cliente ideal a desarrollar su labor, mejorar en su negocio o dar rienda suelta a su afición.

El contenido de valor no se destruye a las 24 horas

Aquí sin lugar a dudas, es donde mis asesorías de contenidos encuentro el mayor freno. ¡Construimos contenidos y pensamos temáticas para algo tan breve como 24 horas! Mucho cuidado con tirarte a las redes, antes de tener muy definido donde va a estar tu contenido.

Esta parte del negocio no puede estar en redes sociales, aquí debes crear un canal propio con el que llegar a tu audiencia. La semana que viene voy a hablar de las ventajas e inconvenientes de todos los canales, pero a grandes rasgos, toma nota.

El blog es genial para SEO y si te gusta escribir (complétalo con una newsletter regular), el formato podcast es un nicho por explotar y funciona genial para posicionarte como experta y, por último, el formato vídeo aunque es más costoso conecta genial con la gente.

Por último, ¿cómo se fabrica?

Dependerá profundamente del canal, pero tener un calendario de contenidos te va a ayudar a enfocarte y buscar temas mejores. Lo ideal sería que tuvieras un excell actualizado con temas importantes para tu marca, dependiendo del negocio puedes agruparlos por estaciones.

Luego en ese excell puedes ir volcando nuevas ideas con estudios que leas, artículos que te gusten o hasta preguntas recurrentes en tus redes sociales. De esta forma, nunca te enfrentarás a la hoja en blanco sin saber de qué vas a hablar e iras encontrando matices. Ahora mismo todos estamos un poco saturados de información, así que lo concreto y aplicable es mucho más efectivo.

Por último, sé consciente de la importancia de generar buen contenido y entiéndelo como una forma más de cuidar a tu cliente. Nada de escribir en huecos o relegar esta estrategia para el final del día, debe ser prioritario y una tarea semanal. Mi forma de darle foco es dedicar dos horas todos los viernes a escribir, pensar nuevas temáticas, buscar información o pensar cómo puedo ayudarte más y mejor.

¿Estás dispuesta a empezar a trabajar en tu contenido de valor? ¿Qué percibes como contenido de valor? ¿Estás de acuerdo conmigo?

Marketing de contenidos para emprendedoras

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