Aunque trabajes desde casa, mantener una rutina de trabajo puede ser lo que marque la diferencia y te ayude a ser más productiva. Definirte horarios fijos, secuenciar hábitos e intentar no perder el foco son solo algunas de las acciones, que llevan tu negocio al siguiente nivel.

Antes de escribir este post he leído bastante sobre rutinas, casi todas contemplan algunas ideas en común como levantarte antes, hacer algo de deporte, meditar o dedicar un rato a la lectura. Yo hoy te voy a contar la mía y algunos trucos para mejorar la tuya.

Planificación semanal, objetivos más reales

“La cultura se come a la estrategia en el desayuno” celebre frase de Peter Drucke, que refleja a la perfección como dan igual los propósitos, el día a día nos come. No vale de nada que te mueras buscando metodologías de productividad, si tú cultura y forma de ser no va con ellas.

Por eso mi propuesta es atar soluciones sencillas, que puedes implantar sin volverte una loca de los excell y de las apps que miden el tiempo. Una de las cosas que va a marcar la diferencia es la planificación semanal.

Gracias a ella tienes un objetivo alto o elevado, si un día necesitas dejar de trabajar no es el fin de mundo y planificas los bloques de tiempo con más perspectiva.

Adiós al móvil y el email

Las redes sociales, incluyendo a WhatsApp, son el peor enemigo de tu negocio. Si consigues mantenerlos bajo control, vas a ganar de mínimo dos horas al día.

El mejor truco es por un lado decir adiós a las notificaciones, tú debes decidir cuando conectarte y ver los pendientes, no tener mil reclamos. Intenta silenciar los grupos de amigos y secundarios, descárgate WhatsApp Bussiness para fijar horarios de atención y adiós a las notificaciones de Instagram, correos y Facebook para siempre.

Al principio te puede costar, pero si eres sincera contigo misma sabes que estar todo el rato viendo tus me gustas es de todo menos productivo.

Dentro de mi rutina, miro Instagram nada más levantarte, controlo las cuentas de clientes, publico stories y cierro hasta las 11:30. A esa hora, me hago un té y abro el correo por primera vez en todo el día. Las horas previas las he dedicado al trabajo importante, lo que debe salir y es objetivo del día.

Tres objetivos al día, ¡ni uno más!

Si le echas un vistazo a cualquier libro de productividad, te dirá que con un objetivo vale, pero yo voy a ser tolerante y dejarte tres. En mi caso, trabajo con mucho clientes así que suelo fijarme tres clientes ese día como prioritarios para adelantar su trabajo y ver pendientes.

El método de Balamoda, en este sentido es perfecto porque te deja tres espacios para fijarlos a primera hora y tenerlos claro durante el día.

Aunque la lista de pendientes no esté tachada, estos tres objetivos te ponen foco y hacen que cada día des pequeños pasos a esa meta mensual o trimestral.

Horarios fijos y rutinas diarias

Cuando empiezas a trabajar desde casa, imagino que sin hijos mucho más, puedes llegar abrazar el caos con fuerza. Así que dentro de la flexibilidad permitida, crea un horario fijo que siempre se respete, aprovechando mejor tus horas.

En mi caso es siempre la mañana. Me despierto sobre las seis de la mañana, hago una de las tareas prioritarias, repaso redes y desayuno con los enanos. Luego sobre las 9:30 empiezo con la primera roca de tiempo, después descanso, emails, tareas pendientes cortas, comer y otra de las tareas importantes hasta las 4:30 que salgo a por los enanos.

A día de hoy es sagrado no trabajar por las tardes y, sobre todo, después de cenar es tiempo para mí. Como ves una rutina sencilla, sin grandes hábitos, pero la disciplina consigue que mi día esté más organizado.

¿Algún recurso para ser más productiva? ¿Cómo es tu rutina de trabajo?

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