¿En serio? ¿Qué publico en Instagram?
Con lo de crear contenido y publicar en Instagram, la hemos liado, y mucho. Estoy convencida de que el 95% de las marcas personales lo están haciendo mal. Hemos confundido viralidad con el objetivo clave, olvidando que las visualizaciones no son sinónimo de ventas. De hecho, no son sinónimo de nada.
Ahí es donde entra el método CEDA, un enfoque que no se centra en el último truco para vencer al algoritmo, en si es mejor un carrusel o un reel, ni en aprenderte el baile de moda. Claro, estas cosas pueden ser útiles, pero no son la prioridad. Lo que realmente importa se define mucho antes, al construir tu calendario de contenidos.
Tanto si publicas en Instagram, envías newsletters o escribes en un blog, es esencial tener claro cuáles son tus temas y, sobre todo, los cuatro objetivos básicos que debe cumplir tu contenido. Antes de subir cualquier publicación, pregúntate: ¿qué objetivo cumple esto? Y procura que estén todos balanceados. ¿Quieres descubrir los cuatro pilares? Recuerda el método CEDA.
C: Constancia y Coherencia
Nuestro cerebro está lleno de ruido: ideas nuevas, intereses recientes, tendencias que cruzan nuestro feed… y está bien. Tener inquietudes es genial, pero ese caos no puede llegar a tus publicaciones.
La constancia en la temática es clave para dar coherencia a tu cuenta. Piensa que nadie va a dedicarte mucho tiempo ni atención si tu contenido es un batiburrillo de temas. ¿Subes tu vida personal, los libros que lees, la película que viste y, de paso, un reel de baile? Quizás consigas seguidores, pero no clientes. Porque tus seguidores no sabrán ni quién eres ni qué haces.
La constancia también aplica a la frecuencia. Comprométete, por ejemplo, a publicar tres veces por semana. Y no pierdas horas analizando por qué un post funcionó y otro no: quedarse en el detalle nunca lleva a nada.
E: Empatía
¿Qué pasa por la cabeza de tu cliente ahora mismo? Esa debería ser tu pregunta diaria. Pregúntale a tu audiencia, habla con tus clientes, incluso usa herramientas como ChatGPT para explorar ideas.
El objetivo de tu contenido no es demostrar todo lo que sabes, sino conectar con quien lo lee. Aquí tienes dos herramientas imprescindibles:
- Un mapa de empatía (te dejo un enlace a uno personalizado por mí).
- Historias cotidianas que conecten los temas básicos de tu negocio con el día a día de tu cliente. No te limites a datos y teoría: las anécdotas generan emoción y conexión.
D: Deseo
Esto es importante: tu contenido debe despertar deseo. Si lo que muestras resulta aburrido, nadie se interesará por ti. Y no, esto no significa que tengas que fingir o vivir en un ático espectacular.
Se trata de enseñar una parte de tu vida que esté alineada con lo que vendes. Si ayudas a otras mujeres a emprender y trabajar desde casa, muestra cómo trabajas tú. Habla de los beneficios de tu estilo de vida. Es el famoso «walk the talk»: muestra cómo tú aplicas lo que enseñas. Seguro que has visto mentoras que comparten cómo organizan su día a día para transmitir tranquilidad y control. Es eso, pero adaptado a ti.
A: Autoridad
Si trabajas bien los tres pasos anteriores, la autoridad será cuestión de tiempo. Toda marca personal necesita ser reconocida en su nicho como una experta en el problema que resuelve.
Para conseguirlo, tu contenido debe ser concreto y específico. Rehuye de los genéricos. A estas alturas, nadie quiere leer «3 cosas que hacer en Instagram». Es aburrido y no aporta valor.
El mejor consejo aquí es: elige un nicho pequeño y sé constante. Deja de intentar llegar a todo el mundo. Habla de algo muy concreto y especialízate hasta convertirte en referente en ese tema.
¿Tu contenido está cumpliendo estos objetivos? Si te sientes un poco perdida, te animo a mirar AL OTRO LADO, donde encontrarás un plan claro para construir tu marca personal con orden y estrategia. Porque antes de lanzarte a las redes, hay que saber muy bien quién eres y qué quieres comunicar.


