El día que muramos, esperamos que dentro de décadas, habremos pasado 11 años de forma continuada mirando una pantalla. ¿Horrible? Desde mi punto de vista sí, pero poco sorprendente. Basta con dar una vuelta para darte cuenta de que no hay nadie que no vaya mirando el móvil en el metro o hasta cene con otra persona mientras tiene su pantalla cerca.
En mi libro, ¿Atrapada en tus redes? Hablo de cómo esto no es casual y de cómo las notificaciones nos dan un chute de oxitocina momentáneo que consigue toda nuestra atención en busca de ese pequeño subidón constante. Aunque esto podría hacernos pensar que poco podemos hacer ante los malvados de Silicon Valley que saben cómo tenernos enganchados, la realidad es que con algunas pequeñas pautas podemos cambiar este tiempo de forma definitiva.